jueves, 19 de abril de 2018

19 de Abril de 1810

Ante esta concurrente fecha de la patria, frente a la conciencia del pueblo venezolano, pero en especial frente a la del estudiantado, esta celebración amerita en nuestro entorno una profunda reflexión, puesto que hablar del 19 de abril, no es en mero el simple hecho de evocar en las paginas de un libro esta fecha o recrear en nuestra memoria las hazañas de ese tiempo sino el deber que se tiene de analizar el contexto actual de la historia que nos tocó vivir para constatar si aun en pleno siglo xxi , el legado de los padres que fundaron y sentaron las bases de la república aún se mantienen vigente en conjunto con la independencia alcanzada.

Porque la historia se confecciona con los años no para idolatrar a pseudos intelectuales o admirar únicamente por sus hazañas a nuestros héroes, sino para acudir a la experiencia de sus errores que por medio del correcto análisis nos permita a prender para avanzar en la búsqueda de mejorar el presente y por ende construir el futuro de la república.


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Uno que se tiñe ante la posterioridad de nuestros pueblos tan incierto como lo fue en la época de 1810 cuando nuestra república apenas daba sus primeros pasos para la consolidación del ideal libertario.

Y es que se habla muchas veces en nuestro entorno de haber conquistado 200 años de independencia, que nuevamente se ven amenazados no por la esclavitud física sino por el brote de una esclavitud mental producto de seguir insistiendo en repetir los viejos errores y esquemas mentales del pasado que nos mantienen en el conformismo de no aspirar a superarnos como personas y a mejorar como ciudadanos en la vida.

Por ello les dejo esta palabra a motivo de reflexión para autoevaluarnos y corregir dentro de nosotros los errores antes mencionados que nos permitan un día decir al igual que los héroes de aquella fecha mediante un trozo de papel logramos consolidar la independencia intelectual.









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miércoles, 18 de abril de 2018

Laureano Vallenilla Lanz Planchart

Todavía retumba en los albores de la patria las palabras de un hombre que un día diría: 


«Desaparecerá entonces, llegando al final del dominio partidista, la espesa niebla que cubría nuestra obra. Brillará al sol la labor formidable de 10 años. Dirán que el hombrecito de verde y yo, no eramos tan malos. Nos vengará quizás, la acción conjunta de jovenes militares y de universitarios que no se tragaron el cuento de de los partidos y del talento y probidad de sus lideres. 

Es cuestion de tiempo,quizas de muchos años.Las nuevas generaciones necesitan comprobar,experimentar en carne propia,lo que yo se desde 1936:Que Betancourt,Caldera,Carlos andres,Lusinchi,Luis Herrera,Chavez,Nicolas,Leopoldo,Capriles,Ramos Allup, ninguno de esos hombres tienen condiciones para gobernar a Venezuela.Con ellos, la nacion ha sido victia de una trementa mixtificacion, de una enorme mentira,Han convertido en martires a pseudos intelectuales y falsos lideres.

Otros asumiran la tarea de desintoxicar nuestra patria quise contribuir en hacerlo pero no pude.»


Laureano Vallenilla Lanza Planchart (Laureanito),positivista Venezolano estudioso de la sociología y del comportamiento político de los Venezolanos, el "mas alto intelectual del régimen y uno de los ideologos de la doctrina oficial del régimen: el Nuevo Ideal Nacional.

nace en París, Francia, el 6 de agosto de 1912. Hijo del escritor y periodista Laureano Vallenilla Lanz, ideólogo del gomecismo y de María Planchart Lovera, su infancia y juventud transcurrió sin el afecto directo de sus progenitores, ya que su madre falleció en 1916, cuando Laureano sólo tenía cuatro años de edad, sus tías Vallennilla: Leonor, Josefina y Hercilia se encargaron de él, mientras su padre se desempeñaba en Caracas, en posiciones de alta responsabilidad, dentro régimen del presidente Juan Vicente Gómez. Sus estudios de formación los realiza en el colegio “Chaves” (1917-1920), los continua en el Colegio “La Salle” (1920-1922) y en el colegio “San Ignacio” (1922-1927), en ese ultimo año viaja a Europa, con el objeto de proseguir estudios, completando su educación secundaria en el colegio “La Villa de Lausanne (Suiza, 1927-1930), en el Lycée Chateaubriand de Roma (1930) y en el Lycée Janson de Sailly de París, donde se gradua de Bachiller en (1931), luego cursó estudios en la Facultad de Derecho de Assas y en la Escuela de Ciencias Políticas (Sección Economía y Finanazas, 1931-1936), graduándose de abogado en La Sorbona (en francés La Sorbonne) histórica universidad de París, continuo su formación en Alemania,Italia y Suiza.




Luego de la muerte de su padre ocurrida en París, Francia, el 16 de noviembre de 1936, se trasladó a Venezuela, fue Asesor Legal del Banco Agrícola y Pecuario (1936-1937). Miembro de la comisión revisora de leyes fiscales del Ministerio de Hacienda (1937). En 1938, obtuvo en la Universidad Central de Venezuela (U.C.V) el título de Doctor en Ciencias Políticas. Director de Crédito Público (1938) y Director de Aduanas (1939). Fue Secretario de Gobierno del Estado Miranda acompañando al Presidente del Estado, el General Jurado (1941-1942); Secretario General y encargado de la Gobernación del Distrito Federal (1942-1944), es nombrado Director del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización (1944-1945). A la caída del Presidente Isaías Medina Angarita, se guareció en el ejercicio profesional y el periodismo, tribuna desde donde combatió al régimen revolucionario que había irrumpido en la vida política de Venezuela, tras el 18 de octubre de 1945, el denominado “trienio Adeco”. Figura en la preparación del golpe de estado contra el Presidente Rómulo Gallegos, ocurrido el 24 de noviembre de 1948, despues del derrocamiento de Gallegos, trabajó en cargos administrativos de importancia, es nombrado Director de Secretaria (1-12-1948-1.2.1949) y Consultor de Política Económica de la Junta Militar de Gobierno. . Fue Director del Banco Agrícola y Presidente del Banco Industrial de Venezuela (23.8.1949-2.12.1952).
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Candidato a Diputado por las fuerzas que le brindaban apoyo político al coronel Marcos Pérez Jiménez, en su aspiración por convertirse en presidente de la república, agrupados en el Frente Electoral Independiente (FEI), resultó electo como Representante a la Constituyente por el Distrito Federal. Después de la jornada electoral del 2 de diciembre de 1952, donde el gobierno desconoció los resultados de esta elección, Laureano Vallenilla-Lanz Planchart, se transformó en el artífice del nuevo estado de cosas, designado por el régimen provisional de Marcos Pérez Jiménez como ministro de Relaciones Interiores (2.12.1952-10-1-1958), este planteaba lo siguiente: 

«La hora es difícil, dramática. Habrá que escoger entre el resultado del sufragio y el desarrollo del país. En una Nación civilizada no se plantearía el dilema»

Vallenilla desarrollo como ministro una política basada en la doctrina de “El nuevo ideal Nacional”, con rasgos determinados como el cerco a lideres opositores, control a la actividad política y con carácter de la mano dura. Desde la gobernación del Distrito Federal intervino la prensa escrita y hablada a través de una Junta de Censura que dirigió el escritor Vitelio Reyes “el hombre del lápiz rojo”. Sus escritos a través del diario “El Heraldo”, los encaminaba a la descalificación de sus oponentes ya en lo intelectual o en lo político. fue accionista del mencionado diario.

Vallenilla organizó un plebiscito donde el cuerpo electoral había de contestar únicamente si deseaba o no que la presidencia de Pérez Jiménez se prolongara otros cinco años. El proyecto obtuvo mayoría, el 1 de enero de 1958, al producirse el levantamiento militar ocurrido en Maracay, estado Aragua, y resquebrajarse el régimen, su omnímodo poder se precipitó al vacío. Controlada esta insurgencia por el régimen, los allegados al presidente Pérez Jiménez, atribuyeron a Vallenilla-Lanz Planchart, todos los males del régimen, los sublevados llegaron hasta Los Teques, capital del Estado Miranda, ya cerca de Caracas.

El 13 de enero de 1958, el presidente, general Marcos Pérez Jiménez, convocó a su despacho en el Palacio de Miraflores (Caracas) al general Rómulo Fernández, ministro de la Defensa. Hacía pocos días que Fernández había presentado en nombre del Alto Mando Militar, un pliego a Pérez Jiménez en el que se solicitaba la renuncia de Laureano Vallenilla, ministro del Interior, y de Pedro Estrada, director de la Seguridad Nacional. Pérez aceptó las estipulaciones del pliego. Destituyó a Vallenilla, sacó a Estrada del país y formó un gabinete integrado por oficiales de las Fuerzas Armadas. Conmovido por lo que consideraba una traición de su amigo, el presidente Marcos Pérez Jiménez, había conseguido asilo político en la embajada Brasileña, posteriormente el 12 de Enero de 1958, salio al exilio a bordo de un avión de linea francesa con destino a París, Laureano fue despedido en el aeropuerto por el embajador Oscar Pires do Rio, el embajador francés, Pierre Benis, y el embajador boliviano, Manuel Marín Bareja. El grupo fue escoltado por el jefe de la Casa Militar del presidente, coronel Alberto Paoli Chalbaud, y por varios agentes de la fuerza de Seguridad nacional. En París residirá en la rue de L’Ermitage, Versalles.

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Tras los sucesos de Enero del 58, su residencia fue saqueada y se pierde la biblioteca de tres generaciones de la familia Vallenilla, Laureano, trato de recuperar parte de su Biblioteca, en cuanto a ella, refiere lo siguiente:

«Lo que más me ha dolido es la pérdida de mis libros. Conservaba cuidadosamente desde los textos escolares hasta las obras leídas en mis cuarenta y cinco años de existencia. Se trataba de una buena colección, una de las mejores de América Latina. Había libros de la época colonial y de la Independencia, recopilaciones de diarios y periódicos de los primeros tiempos de la República; la primera edición de Viaje a las regiones equinocciales, del barón Humboldt, y la famosa y rara Historia de la rebelión de Caracas, del español José Do­mingo Díaz, en la que se relata, con lujo de detalles, la jornada del 5 de julio de 1811, en que las turbas se echaron a la calle y se dedicaron por varias horas al desenfreno y a la licencia. Fué el primer saqueo que registra nuestra historia. Después ha habido muchos. Cada vez que desaparece un gobierno ocurre lo mismo. El proceso es de una mono­tonía desconcertante.».

Vallenilla escribió en la prensa caraqueña artículos de moralidad política, que recogió en su libro “Memoria de proscrito” y “Escrito de Memoria” que, constituye una requisitoria a la Venezuela posterior a 1958, estas dos ultimas publicadas en Francia: 1961 y 1964, no menos importante la obra “Allá en Caracas” de 1948, autor de la novela “Fuerzas Vivas” (1963), firmaba sus escritos bajo el seudónimo R. H.

Regreso del exilio en octubre de 1970, después de casi trece años de ostracismo, pesaba sobre el un auto de detencíon por el delito de peculado, que le es imputado por razones politicas. Sorpresivamente se presentó en la sede del Palacio de las Academias, en la ocasión cuando la Academia Nacional de la Historia rendía homenaje de reconocimiento a su progenitor, de pronto, surgió del fondo, subió al podio y dio un breve discurso. Apenas terminó de hablar, huyó por la puerta del fondo y escapó, seguido por todos los cuerpos de seguridad del Estado, en el transcurrir de pocos días, se entrega a las autoridades y es trasladado a la cárcel modelo de Caracas, donde permanece desde el 21 de octubre de 1970 hasta el 22 de julio de 1971. Liberado por sobreseimiento de la causa en su contra por prescripción, decide salir del país en marzo del 72, al conocer que un nuevo auto de detención le iba a ser dictado, esta vez por la acusación de haber sido el autor intelectual de la muerte del capitán Wilfrido Omaña, ocurrida en Caracas el 24 de febrero de 1953.

A los sesenta y un años de edad Vallenilla Lanz, fallece de cáncer durante una estadía en Suiza, el 31 de agosto de 1973, en Saint Miritz.



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